Un libro sobre el duelo que rehúye el consuelo
En la naturaleza las cosas crecen, de Yiyun Li, es una obra breve en extensión pero inmensa en profundidad emocional. Se trata de un relato autobiográfico en el que la autora estadounidense de origen chino se enfrenta a una experiencia límite: la pérdida de sus dos hijos, ambos fallecidos por suicidio. Desde esa herida imposible de cerrar, Li reflexiona sobre el dolor, la memoria, la identidad y el lugar que ocupa una madre en el mundo cuando ya no tiene hijos. Esta reseña de En la naturaleza las cosas crecen busca acercarse al libro desde una lectura personal, crítica y literaria, alejándose de interpretaciones simplistas o reconfortantes.
A diferencia de otros textos sobre el duelo, Yiyun Li no escribe para sanar ni para ofrecer respuestas. Tampoco pretende convertir el sufrimiento en un mensaje edificante. Desde las primeras páginas queda claro que este libro se sitúa deliberadamente en contra de lo que podríamos llamar “literatura terapéutica”. No hay promesas de superación ni aprendizajes cerrados, sino una exposición cruda y honesta del dolor, narrada con una prosa contenida, precisa y profundamente reflexiva.
Una escritura nacida de la pérdida
Yiyun Li ya había transformado el suicidio de su primer hijo en una novela de ficción. Sin embargo, en En la naturaleza las cosas crecen decide prescindir de cualquier artificio narrativo y escribir desde el yo, desde la experiencia directa. El resultado es un texto fragmentario, introspectivo, que avanza a través de recuerdos, pensamientos y preguntas que no buscan ser resueltas. La autora no reconstruye los hechos con una voluntad cronológica, sino que se detiene en aquello que permanece: la ausencia, la culpa, la incomprensión y el silencio.
Uno de los ejes centrales del libro es la identidad. ¿Qué se supone que debe hacer una madre que ya no tiene hijos? ¿Cómo se redefine una vida cuando el rol que la sostenía ha desaparecido? Estas preguntas atraviesan toda la obra y convierten la experiencia individual de Li en una reflexión universal sobre el sentido de la existencia. En este punto, la reseña de En la naturaleza las cosas crecen de Yiyun Li no puede obviar la incomodidad que genera el texto: el lector se enfrenta a un dolor que no se suaviza ni se explica.
Una lectura incómoda pero necesaria
Mi acercamiento a este libro fue, en cierto modo, ingenuo. Comencé a leerlo sin grandes expectativas, sin conocer en profundidad la trayectoria de la autora ni la magnitud de su historia personal. Precisamente por eso, la entrada en su mundo resultó tan devastadora como reveladora. La lectura es dura, incluso áspera en algunos momentos, pero también profundamente fértil. Obliga a mirar el duelo sin filtros y a cuestionar nuestra propia relación con la pérdida, la empatía y la supervivencia.
Hay pasajes en los que uno desearía no seguir leyendo, y otros en los que resulta imposible apartar la mirada. Esa tensión constante entre rechazo y atracción es una de las grandes virtudes del libro. Yiyun Li escribe desde un lugar ético muy claro: no explota el dolor, no busca conmover de manera fácil, y no concede al lector el alivio de una conclusión tranquilizadora. En este sentido, En la naturaleza las cosas crecen es una obra que exige respeto, atención y tiempo.
Literatura, duelo y resistencia
Más que un libro sobre la muerte, esta obra es un libro sobre lo que queda después. Sobre la escritura como acto de resistencia, como forma de permanecer en el mundo cuando todo lo demás ha perdido sentido. A lo largo del texto, Li se pregunta qué podemos aprender de los duelos narrados por otros y hasta qué punto la lectura puede ayudarnos a sobrellevar los nuestros. No hay respuestas claras, pero sí una convicción: nombrar el dolor es una forma de no desaparecer.
Esta reseña de En la naturaleza las cosas crecen de Yiyun Li concluye con la certeza de que no estamos ante una lectura fácil ni complaciente, pero sí ante una obra profundamente humana y necesaria. Un libro que no consuela, pero acompaña; que no ofrece esperanza, pero sí una mirada honesta sobre la fragilidad de la vida. Y, sobre todo, una obra que deja suspendida una pregunta esencial: ¿qué es lo que realmente nos mantiene vivos?
Para quienes buscan una literatura que no rehúya las zonas más oscuras de la experiencia humana, En la naturaleza las cosas crecen es una lectura imprescindible.



