Bibliomania, de Macchiro y Obaru: cuando los deseos se pudren entre las páginas
Tras una espera más larga de lo que muchos esperábamos, Bibliomania llegó finalmente a nuestras manos. Este tomo único, escrito por Obaru y dibujado por Macchiro, no solo marcó el debut de Kibook Ediciones en el mercado manga español, sino que se convirtió en una de esas obras que generan curiosidad, misterio y, sobre todo, conversación.
Lo que en principio parecía un experimento editorial —una tirada limitada y exclusiva en la web de la editorial— acabó transformándose en un fenómeno. En cuestión de días, el primer lanzamiento se agotó, generando una expectación que rozaba la fiebre. No se sabía mucho de su argumento, su portada negra y minimalista apenas revelaba nada, y el hecho de que fuera un tomo único solo aumentaba las ganas de descubrir qué se escondía tras esas páginas.
Y lo que se escondía, efectivamente, era un descenso a los infiernos tan hipnótico como desconcertante.

Un viaje entre el infierno y el espejo
Bibliomania comienza con una escena confusa, casi cinematográfica: una bestia liberada en plena ciudad. Pero en cuestión de páginas, el entorno cambia por completo y nos encontramos en una habitación blanca, aséptica, donde reposa una niña con un enorme lazo de orejas de conejo. Se llama Alice —o Alicia—, y frente a ella se presenta una criatura reptiliana llamada Serpiente, su anfitrión en este extraño lugar.
Serpiente le promete a Alice que, dentro de esa habitación, todos sus deseos podrán cumplirse. Puede crear lo que imagine, moldear la realidad a su antojo. Pero hay una condición: no podrá salir jamás. Aun así, Alice no acepta su destino y decide escapar, atravesando una a una las 430 habitaciones que la separan de la salida, marcada con el número 0.
Cada habitación que cruza la enfrenta a una nueva pesadilla: pequeños universos creados por los inquilinos anteriores, cada uno atrapado en sus propios deseos, frustraciones y pecados. Hay habitaciones dominadas por la venganza, el dolor o la desesperación, y todas parecen reflejar las partes más oscuras del alma humana.
En este sentido, Bibliomania recuerda tanto a Alicia en el País de las Maravillas como al Infierno de Dante: un viaje de autodescubrimiento y horror donde lo simbólico y lo grotesco conviven. Cada puerta abierta es una alegoría, un espejo deformado de lo que somos capaces de desear… o temer.
Entre la religión, la locura y el conocimiento prohibido
Las referencias bíblicas son constantes. Desde la figura de Serpiente como tentador y vigilante del “paraíso”, hasta la estructura del propio “hotel”, que supuestamente contiene 666 habitaciones. Bibliomania es, en cierto modo, una reinterpretación del Génesis, un diálogo entre el conocimiento, la culpa y la ambición.
Alice es una especie de Eva contemporánea, pero en lugar de una manzana, lo que la tienta es la curiosidad, la necesidad de comprender lo que hay más allá de cada puerta. Su fanatismo por el conocimiento acaba convirtiéndose en su condena, y lo que empieza como una historia de supervivencia termina siendo una reflexión sobre la obsesión humana por entender incluso aquello que debería permanecer oculto.
La segunda mitad del manga se torna más caótica, más apocalíptica, y el relato adquiere tintes lovecraftianos. Aquí los autores nos arrastran a una espiral de revelaciones que no siempre resultan claras, pero que funcionan dentro del tono delirante y enfermizo de la obra. Es cierto que algunas resoluciones se sienten apresuradas, pero el conjunto logra mantener esa sensación de desconcierto que tanto caracteriza a la narrativa japonesa más experimental.

El poder del dibujo: oscuridad y detalle
Si algo eleva Bibliomania a otro nivel es el arte de Macchiro. Su trazo es oscuro, denso, cargado hasta el exceso. Cada viñeta parece sudar tinta, y cada sombra contiene más de lo que deja ver. El dibujo es tan detallado que, en ocasiones, abruma; pero precisamente eso es lo que nos hace sentir atrapados dentro de ese hotel sin ventanas.
Macchiro logra que el lector se detenga en cada página, no solo para seguir la historia, sino para contemplar los mundos distorsionados que presenta. Hay ecos de Kentaro Miura, Tsutomu Nihei o Q Hayashida, artistas capaces de crear universos donde lo bello y lo monstruoso se funden en una sola imagen.
El manga se sostiene, en gran parte, gracias a este dibujo abrumador, que actúa como una prolongación del sufrimiento y la obstinación de Alice. A veces parece que las líneas mismas se pudren, que el papel se retuerce con ella. Y eso, visualmente, es una auténtica delicia para los amantes del manga oscuro y psicológico.
Un manga que desafía etiquetas
Clasificar Bibliomania es complicado. Tiene terror, pero no es un horror convencional; tiene acción, pero no busca la espectacularidad; tiene filosofía, pero no pretende ser didáctico. Es una obra que juega con el desconcierto y que no teme dejar al lector con más preguntas que respuestas.
Obaru construye una historia llena de simbolismo y ambigüedad, donde el sufrimiento físico se mezcla con la degradación mental y moral. La descomposición del cuerpo de Alice a medida que avanza se convierte en metáfora de la descomposición del alma ante la tentación y el deseo.
No es un manga fácil ni cómodo. Tampoco busca serlo. Pero ahí radica su valor: en su capacidad para perturbar, fascinar y hacer reflexionar.
Un debut editorial arriesgado y brillante
Para Kibook Ediciones, Bibliomania fue una carta de presentación valiente. Apostar por un título tan atípico, sin edición previa en Japón y con un estilo tan poco comercial, fue una decisión arriesgada… y ganadora. La obra no solo se agotó en tiempo récord, sino que demostró que el público español está abierto a propuestas diferentes, más experimentales y psicológicas.
Es cierto que la rotulación y algunos detalles técnicos podrían pulirse, pero el conjunto resulta más que notable. En tiempos en los que muchos mangas parecen cortados por el mismo patrón, Bibliomania ofrece algo distinto: una experiencia sensorial y mental que no se olvida fácilmente.
Conclusión: abrir la puerta o quedarse dentro
Bibliomania es un viaje oscuro y fascinante al corazón del deseo humano. Es incómodo, excesivo y visualmente abrumador, pero también poético, simbólico y, en su rareza, profundamente hermoso.
No todos los lectores conectarán con su propuesta, pero aquellos que se atrevan a abrir la puerta y adentrarse en sus habitaciones encontrarán algo más que un simple manga de terror: hallarán una reflexión sobre la obsesión, la soledad y los límites del conocimiento.
Porque, al final, Bibliomania nos recuerda que no todos los deseos deberían hacerse realidad… y que a veces, el mayor castigo es precisamente conseguirlos.



